Desgraciadamente, el Hospital Malalai tuvo que cerrar sus puertas tras 10 años de trabajo
debido a la falta de apoyo financiero. Aunque el Hospital cerró en 1996,
RAWA ha seguido asistiendo a los afganos expatriados así como a los desplazados dentro de Afganistán con sus equipos médicos ambulantes. Estos equipos están capacitados para proporcionar educación, evaluar insuficiencias sanitarias, distribuir suministros médicos a quien los necesite, y dar atención médica sobre el terreno. Lamentablemente, los recursos de las unidades móviles de RAWA son insuficientes para cubrir la demanda.