Febrero de 2001- Algunos refugiados están preparados y son capaces de mantenerse solos, pero la mayoría no pueden encontrar trabajo. Estas mujeres afganas hacen mantas para RAWA. RAWA les proporciona tela y algodón y les paga por manta. Al ser artesanales las mantas son de una calidad muy superior a la de las que se encuentran en los mercados. Muy pronto, otras 1.000 mantas estarán listas para su distribución en el campo de Akora Khattak.