Transcripción de la entrevista por Alissa Nunn.
Amy: Ahora que hemos hablado de las estatuas de Buda de Bamiyan, me gustaría que nos centráramos en la gente que vive en Afganistán. Damos la bienvenida a Sahar Saba, de Revolutionary Association of the Women of Afghanistan.Nos habla desde Islamabad, Paquistán, donde ha encontrado refugio con su familia tras salir de Afganistán. Y quisiera comenzar con esta pregunta: ha habido una gran reacción internacional a la destrucción de las estatuas, pero yo prefiero hablar de la gente de Afganistán, en particular de las mujeres. ¿Cómo se enfrentan en la actualidad al gobierno talibán?
Sahar: Yo también creo que ya es hora de que se cuente al mundo que las mujeres y la gente en general de Afganistán están viviendo un infierno. Pero el mundo nunca ha prestado mucha atención a esta tragedia, a su sufrimiento y a sus terribles condiciones de vida. Como sabes, la catástrofe empezó para las mujeres con la invasión fundamentalista de Afganistán en 1992, pero con la llegada al poder de los Talibanes, la situación empeora cada día que pasa, y en este momento, créeme, no hay nada en el país que merezca la pena para nadie, pero especialmente para las mujeres. Miles de ellas han tenido que abandonar sus casas, y han tenido que buscar asilo en los campos de refugiados de Paquistán. No hay palabras para describir la espantosa situación, las terribles condiciones en las que viven, pero por desgracia, el mundo ya se ha olvidado de Afganistán y de su gente. Los Talibanes son, por supuesto, fundamentalistas, como lo eran sus hermanos Jihadis, que estaban en el poder antes que ellos. Son totalmente misóginos, antidemócratas e incivilizados, y estamos seguros de que mientras se mantengan en el poder no hay esperanza de cambio en Afganistán.. El mundo no debería sorprenderse de decisiones de los Talibanes como la orden de destruir las estatuas de Buda. Quizás así se enteren de qué tipo de individuos son los fundamentalistas, de lo peligrosos que pueden llegar a ser, y no sólo para la gente, para las mujeres de nuestro país, sino para todos los países de la región y para el mundo entero.
Amy: Sahar, ¿qué nos puedes contar de las condiciones actuales de las mujeres en Afganistán?
Sahar: Hoy por hoy en Afganistán, prácticamente todas las mujeres están obligadas a vivir en sus casas. Se les prohibe tener trabajo de ningún tipo en el exterior, lo que ha llevado a miles de mujeres a la mendicidad y la prostitución, donde se encuentran cientos que eran antes profesoras, o al menos tenían un trabajo decente, pero que lo han perdido todo y su única salida es el suicidio. En algún momento se han visto forzadas a vender todas sus pertenencias, algunas incluso a sus hijos: Afganistán no es en absoluto un país normal. Las mujeres están obligadas a llevar el burka, obligadas a llevar el tipo de ropa que los Talibanes han decidido imponer a las mujeres dentro del país.
Amy: ¿Y eso qué es? ¿Puedes describirnos qué es el burka?
Sahar: El burka es un trozo de tela que cubre todo el cuerpo y tiene una pequeña abertura por la que las mujeres pueden ver el exterior. Si cualquier parte del cuerpo se ve por fuera del burka, los Talibanes les pegan, les insultan en público, en la calle. Los zapatos de las mujeres deben ser completamente silenciosos cuando andan, no pueden llevar tacones y no pueden ser blancos, en todo caso negros o de color oscuro. Tampoco se les permite llevar pantalones o faldas, ni ninguna prenda de ese tipo. Tampoco pueden dar la mano a los hombres, ni hablar con ellos en las calles o en las tiendas. Si una mujer habla con un hombre en la calle, los Talibanes la hostigarán, le pegarán e incluso la encarcelarán
Amy: Cuando hablas de los Talibanes, de lo que harían si ven una mano fuera del burka, o unos zapatos de color claro, ¿quién son ellos para hacer esto? ¿quién son los Talibanes?
Sahar: Generalizando, hay dos tipos de Talibanes. El Talibán ordinario, que no tiene poder, y el otro grupo, el más poderoso entre los Talibanes, lo que llaman policía especial, una policía religiosa de nombre "Promoción de la Virtud y Prevención del Vicio". Esta policía se mueve por todas partes en sus coches, y sobre todo en las zonas públicas donde vive o hay mucha gente, como los mercados. Si detectan cualquier tipo de contravención, especialmente en las mujeres, inmediatamente y sin previo aviso comienzan a pegarles, insultarles y azotarles en medio de la calle. Esta policía tiene todo el poder, y hacen lo que quieren. Han llegado tan lejos que hay cientos de casos en los que han azotado a mujeres por causas insignificantes. Por ejemplo, conocemos el caso de una viuda que, como no tenía a nadie que le acompañara al mercado a comprar comida para sus hijos, fue sola a una tienda, y de repente aparecieron los Talibanes y no sólo pegaron a la mujer, sino también al comerciante, pues desde su punto de vista, cometió un grave delito.
Amy: ¿Y todo esto está basado en la ley religiosa?
Sahar: Yo no lo creo así, y en general, la gente de Afganistán sabe que no tiene nada que ver la ley islámica. Es la versión del Islam de los Talibanes, o la interpretación que los Talibanes hacen de la ley islámica, lo que resulta en una herramienta extremadamente útil en sus manos y en las de otros fundamentalistas.
Amy: Sahar Saba de RAWA, que nos ha hablado desde Islamabad (Paquistán), donde se ha refugiado con su familia. Volveremos sobre su historia, y también hablaremos de cómo los Talibanes llegaron al poder y el papel que los EEUU desempeñaron en este ascenso. Están escuchando Radio Pacifica. Amy Goodman estará de vuelta con ustedes en unos instantes.
Están escuchando Democracy now, la excepción a la regla. Soy Amy Goodman, continuando la conversación con Sahar Saba, de RAWA, que nos habla desde Islamabad, capital de Paquistán, a donde ha tenido que huir con su familia. Nos hablabas de cómo los Talibanes aplican la ley islámica, y de que tú no lo ves en la misma forma...
Sahar: Precisamente porque han utilizado el Islam y las creencias religiosas de la gente en su propio interés, es importante que el mundo, y especialmente los países occidentales como los Estados Unidos se den cuenta de la enorme diferencia que hay entre nuestra religión y la forma en que la interpretan los Talibanes. Otras facciones fundamentalistas la han utilizado también en su provecho, pues saben que la religión es la única influencia real que pueden usar contra la gente para lograr sus propios objetivos.
Amy: ¿Eres una persona religiosa?
Sahar: De alguna forma puedo decir que sí, porque pertenezco a un país musulmán y mis padres y mi familia son gente religiosa, pero en este momento en Afganistán la gente ha comenzado, yo no diría que a odiar el Islam, pero se están cometiendo demasiados crímenes en su nombre, y se ven casos de musulmanes muy religiosos que están empezando a decir que lo que los Talibanes y otros fanáticos hacen o han hecho no tiene nada que ver con el Islam, y que los fundamentalistas no son musulmanes.
Amy: ¿Y qué hay de las escuelas de niñas?
Sahar: De hecho no existen en Afganistán. Aunque los Talibanes digan que han abierto escuelas para niñas de hasta 10 años, la realidad es muy distinta. Hay unas especies de Madrassas, escuelas religiosas para niñas, la mayoría en mezquitas, ni siquiera en edificios apropiados. Lo único que hacen las niñas de 8, 9 y 10 años es leer textos religiosos con profesores religiosos, y no hay en todo el país ni una sola escuela con un sistema educativo adecuado, como existen en Paquistán y otros países musulmanes. Insisto en que el mundo no debe engañarse con las promesas de los Talibanes de que van a abrir escuelas y van a cambiar su política, porque ¿cómo se puede creer que gente que, por su propia naturaleza, está en contra de la educación, sobre todo para las mujeres, van a abrir escuelas? ¿Cómo van a abrir escuelas para niñas y mujeres, si ni siquiera las consideran seres humanos? éso es sólo una excusa con la que los Talibanes esperan desviar la atención del mundo.
Amy: Sahar Saba, háblanos de tu organización, RAWA, the Revolutionary Association of the Women of Afghanistan, y de su fundadora, Meena.
Sahar: RAWA son las siglas de Revolutionary Association of the Women of Afghanistan (Asociación Revolucionaria de Mujeres de Afganistán). Es la única organización independiente de mujeres y también la más antigua, fue fundada en 1977 por Meena y unas pocas mujeres intelectuales para luchar por la democracia y los derechos femeninos en Afganistán, pero al poco tiempo de su fundación, el país sufrió la ocupación rusa. Aunque en esa época RAWA era una organización pequeña, tomó una parte muy activa en la resistencia, y en el momento que se hizo muy peligroso el trabajo político dentro del país, Meena decidió transferir la mayoría de las actividades de RAWA a Paquistán, donde empezaron a trabajar con los refugiados. Se abrieron colegios e institutos para niños y niñas y un hospital en Quetta, al que se dio el nombre de Malalai. También se pusieron en marcha cursos de alfabetización para mujeres, de matemáticas elementales y unidades médicas móviles para atender los campos de refugiados e incluso trabajar dentro de Afganistán. Pero en 1987, Meena, la líder y fundadora de RAWA fue asesinada por el KGB, en colaboración con uno de los grupos fundamentalistas islámicos más brutales, la facción de Gulbuddin Hekmatyar. El enemigo estaba realmente asustado de su existencia, de su lucha, deseaban desesperadamente eliminarla, y finalmente el 4 de febrero de 1987 lo consiguieron. Pero RAWA no sólo continuó con sus actividades, sino que las amplió, luchando contra el régimen (fascista) ruso y contra los fundamentalistas al mismo tiempo... RAWA fue el primer y único colectivo en Paquistán que organizó una manifestación contra la invasión rusa y contra el régimen (fascista) que había detrás. Pero en 1992, cuando se formaron los partidos fundamentalistas en Paquistán, apoyados por varios países, y fueron impuestos a nuestra nación, RAWA decidió encauzar sus esfuerzos hacia la lucha contra el fundamentalismo, puesto que en él estaba la raíz de todos los desastres y las miserias de Afganistán. Hoy, RAWA es una organización activa política y socialmente, una organización feminista de mujeres que lucha, que emprende actividades en Paquistán, la mayoría en los campos de refugiados, y que desarrolla proyectos políticos y sociales dentro de Afganistán.
Amy: Sahar Saba, cuéntanos tu historia personal, ¿cómo acabaste en Paquistán?
Sahar: Dejé Afganistán con mi familia a los siete años, durante la ocupación rusa. Como les sucedía a miles de familias, se nos había hecho muy difícil vivir en nuestro propio pueblo, y cuando llegamos a Paquistán, estuvimos unos dos años en campos de refugiados. Como sabes, la situación en estos campos no era mucho mejor que en el país, puesto que no había acceso a la educación, sobre todo para las mujeres y niñas, y mis padres querían que yo fuera a la escuela y adquiriera una formación. Afortunadamente, conocían a alguien de RAWA, por lo que hablaron con ellos y decidieron enviarme, con otras niñas de la familia, a una escuela de RAWA, que entonces estaba en Quetta. Desde entonces, hace ya 10 años, estoy trabajando con ellos, en diferentes ámbitos. He sido profesora de escuela en los campos de refugiados, he trabajado en publicaciones de la Comunidad Cultural y en este momento soy miembro del Comité de Asuntos Exteriores de RAWA y de la Comunidad Cultural.
Amy: ¿Cómo expresan las mujeres afganas su oposición a este régimen?
Sahar: Trabajar dentro del país significa enfrentarse a graves riesgos. Como RAWA es una organización de mujeres es muy difícil, por ejemplo, organizar cursos de alfabetización o clases a domicilio, a veces necesitamos meses para ponerlas en marcha, o el trabajo con las mujeres, llevarles apoyo e información, ir a sus casas y llevarles documentación sobre los derechos humanos, que es nuestra actividad más importante dentro del país. A menudo nuestros simpatizantes o miembros se han visto envueltos en graves problemas, y afortunadamente han conseguido escapar de los Talibanes y sus agentes. Las mujeres están tratando de organizarse de varias formas, especialmente las mujeres con cierto nivel de educación. Antiguas profesoras, mujeres que tenían un trabajo, incluso otras a iniciativa propia han creado clases a domicilio, están en contacto entre ellas y procuran que los Talibanes ignoren su existencia. Ha aparecido un cierto tipo de solidaridad y colaboración entre la gente y en concreto entre las mujeres.
Amy: Sahar, ¿te enfrentas a problemas en Islamabad, donde vives? Al fin y al cabo, la fundadora de vuestra organización fue asesinada en Paquistán.
Sahar: Si, no es fácil para nosotros trabajar en Paquistán y nos enfrentamos a problemas que conciernen nuestra propia seguridad, y no sólo por parte de los Talibanes, que aún hoy tienen una gran influencia y un enorme poder en Paquistán, donde hacen lo que quieren, sino también por parte de ciertas agencias paquistaníes y sobre todo, del propio gobierno. Nos siguen, nos intervienen los teléfonos, los email, e incluso sometidos a este control férreo no nos permiten trabajar como nos gustaría, partiendo de la base, por supuesto, de que todas nuestras actividades cumplen las leyes de este país. Desde el principio de la guerra hemos condenado al gobierno paquistaní por su apoyo a las facciones fundamentalistas y por su reconocimiento oficial del gobierno Talibán. Como sabes, el 10 de diciembre atacaron una de nuestras manifestaciones, y 10 de nuestros miembros fueron heridos de gravedad por la policía de paquistaní y los Talibanes.
Amy: ¿Qué riesgos corres simplemente por tener esta conversación?
Sahar: Hay muchas probabilidades de que me cree dificultades, pues, como te he dicho, todas nuestras conversaciones telefónicas y nuestros contactos están controlados, por lo que no tengo dudas de que quizás hoy no, ni mañana, pero a largo plazo aparecerá el problema. Lo cierto es que ya no nos importa, lo que realmente nos interesa es que el mundo oiga nuestra voz, la de las mujeres y el pueblo de Afganistán. Podemos esperar cualquier cosa en cualquier momento, y eso será lo que marque la diferencia entre nosotros y los demás. Todo este trabajo, todas las actividades significan hacer grandes sacrificios, le tienes que dedicar toda tu vida. No es sólo el trabajo, como nos enseñó nuestra líder, dando su vida por él. Sólo tenía 30 años. Si hoy estuviera viva podría jugar un importantísimo papel en el movimiento de mujeres de Afganistán.
Amy: ¿Cuál ha sido el papel de los EEUU en el ascenso de los Talibanes?
Sahar: Por desgracia, Estados Unidos fue uno de los países que respaldó no sólo a los Talibanes, sino también a los otros fundamentalistas. Al principio de la guerra advertimos a EEUU y a otros países del peligro que podía suponer dar apoyo a fundamentalistas como Burhanuddin Rabbani y Sayyaf Habibi, entre otros. Han pasado 20 años y hoy EEUU y otros países se dan cuenta de que teníamos razón. No obstante, yo opino que EEUU es uno de los países responsables de lo que está pasando en Afganistán en la actualidad. Creo que ya es tiempo de que el gobierno de EEUU pida perdón al pueblo afgano por lo que hizo durante la guerra de resistencia, y ésto lo hago extensivo a los demás países que han estado envueltos en los asuntos internos de Afganistán. Estoy convencida de que cometieron un grave error apoyando a los criminales más brutales y misóginos de nuestro país. Sosteniendo política, militar y financieramente a los fundamentalistas han conseguido que Afganistán se convierta en el gran centro terrorista que es hoy. No se preocuparon de lo que le estaba sucediendo al país, sino sólo de sus propios intereses económicos y políticos. Proporcionaron armas y todo lo que les hizo falta a los fundamentalistas para reducir Afganistán a escombros.
Amy: ¿Y qué es lo que el gobierno de EEUU está haciendo ahora?
Sahar: En este momento, no veo cambios de importancia en la política de EEUU. Estoy convencida de que si quisieran hacer algo por mejorar la situación de Afganistán, podrían jugar un papel decisivo. Por desgracia, el único punto de discrepancia entre EEUU y los Talibanes fue el asunto de Osama Bin Laden, el monstruoso terrorista, que a su vez fue creado y apoyado por EEUU. También podrían ayudar en las Naciones Unidas, presionando a Paquistán, Arabia Saudita y otros países. EEUU puede hacer mucho, pero otra vez por sus propios intereses económicos y políticos, prefieren no dar ningún paso. Hemos oído muchas veces al presidente Clinton y a su esposa condenar la política de los Talibanes, pero no es suficiente. Ha llegado el momento de hacer algo efectivo, y hasta ahora, EEUU no ha hecho nada.
Amy: Nos llegan muchas peticiones por Internet, apoyando a las mujeres de Afganistán, condenando el trato que reciben de los Talibanes, y supongo que estáis recogiendo miles de firmas, pero ¿a qué os lleva esto? ¿cuál es su utilidad?
Sahar: Creo que primero debo especificar que para nosotros, RAWA, existe una gran diferencia entre los gobiernos de los países que intervienen en asuntos afganos y el pueblo de esos países, y en concreto el de EEUU. Siempre nos han hecho llegar su simpatía y su apoyo, tanto durante la invasión rusa como ahora. EEUU es uno de los países donde tenemos más simpatizantes, pero creo que enviarnos su apoyo y solidaridad con palabras o con firmas ya no es suficiente. La gente como individuos o como pueblo puede presionar a su gobierno para que termine con el desprecio sistemático de los derechos humanos en nuestro país.
Amy: Sahar Saba, de Revolutionary Association of the Women of Afghanistan, RAWA, que nos habla desde Islamabad, Paquistán. Pueden consultar su sitio Web en www.rawa.org. A nuestro regreso se nos unirán dos personas con las que hablaremos del papel que EEUU ha desempeñado en el ascenso de los Talibanes y Muhaidines. También hablaremos de Osama Bin Laden y las sanciones contra Afganistán. Están escuchando Democracy now. Volvemos en un momento.
Están escuchando Democracy now. Soy Amy Goodman. Estamos hablando de la situación actual en Afganistán. Cuando los Talibanes tomaron la capital afgana, Kabul, en 1996, muy poca gente sabía quiénes eran. Es quizá el movimiento más secreto del mundo actual, con excepción quizá de los kemeles rojos de Camboya. La prohibición de las fotografías y la televisión impide que se conozca a sus líderes, aunque la interpretación que los Talibanes hacen de la ley islámica, que prohibe escolarizar a las niñas y trabajar a las mujeres, ha merecido titulares de prensa en todo el mundo. Parte de la responsabilidad de los trastornos políticos y religiosos de la actualidad afgana se pueden imputar a la intervención de EEUU en ese país tras la invasión soviética, lo que convirtió a Afganistán en un campo de batalla para las disputas globales este-oeste. La CIA organizó una enorme operación, que incluía entrenamiento militar y dotación de armas sofisticadas a grupos anti soviéticos. Pero los Muhaidines estaban en contra, no sólo de la Unión Soviética, sino también de Occidente en general y de EEUU en particular. Con el fracaso de la URSS en Afganistán, llegó el momento de volverse contra Occidente. Osama Bin Laden fue sólo uno de los que recibió entrenamiento de la CIA y después utilizó su experiencia contra Washington. Nos acompañan Sonali Kolhatkar , de la junta directiva de Afghan Women's Mission, desde California, y Jim Ingalls , autor de un reciente artículo titulado "Sanciones contra Afganistán" en la revista Smart., que nos habla también desde Pasadena. Bienvenidos a Democracy Now. Sonali Kolhatkar, me gustaría que comenzaras hablando de la intervención de EEUU en Afganistán, y de cómo se apoyó a los Muhaidines y Talibanes.
Sonali: Hola, Amy. Me gustaría incidir en que lo que está pasando en Afganistán fue en realidad, provocado por las presiones de países terceros como EEUU. Un factor indicativo es el conocimiento que tenía la CIA del tipo de hombres que estaba utilizando. Estos guerreros Mujaidines, o soldados de Dios, eran grupos de hombres, divididos en siete facciones diferentes fundadas por la CIA. Uno de ellos, el que ha mencionado Sahar Saba, el llamado Gulbuddin Hekmatyar, era conocido por rociar con ácido los rostros de las mujeres que no iban cubiertas, y este era un hecho constatado por la CIA. Eran líderes misóginos. En palabras de la propia CIA, estos hombres tenían "madera de dictadores", eran "fascistas". Eso no impidió a la CIA prestarles su ayuda, armarles hasta los dientes, suministrarles cerca de 3 billones de dólares en ayudas y montar campos de entrenamiento en Paquistán para hacer fracasar la invasión soviética de Afganistán. Por supuesto, en cuanto expulsaron a los soviéticos, los Muhaidines se volvieron unos contra otros, puesto que había quedado un vacío de poder. Aunque había un gobierno establecido en Afganistán el poder real y las armas las tenían los Muhaidines, y fue EEUU quien se las proporcionó. Durante este periodo, conocido como la guerra civil, tras la salida de la URSS, la población civil afgana sufrió las mayores atrocidades. Bombardearon Kabul hasta la extenuación, destruyendo edificios y matando a miles de civiles. La situación de las mujeres era espantosa entonces. Aunque aún no había leyes específicas que les obligaran a quedarse en casa, preferían no salir por su propia seguridad. También se han documentado numerosos crímenes contra las mujeres, como torturas y violaciones. Así que el campo se abonó en 1996, al quedar el país devastado y sin infraestructuras, y su gente carente de ánimos para seguir resistiendo. Entonces fue cuando aparecieron en escena los Talibanes y tomaron Kabul. De hecho, al principio la población tuvo un momento de alivio, pensando que al fin había una fuerza que podría estabilizar y estructurar el país. Pronto se dieron cuenta de que Los Talibanes iban a imponer un sistema islámico todavía más rígido que el que pretendían los Muhaidines. Como decía Sahar, obligaron a las mujeres a quedarse en sus casas y les privaron del acceso a la educación y la sanidad, reduciendo a la nada sus expectativas de llevar una vida normal.
Amy: Jim Ingalls, tú has escrito en la revista Smart el artículo "Sanciones contra Afganistán", ¿puedes contarnos qué sanciones ha impuesto el Consejo de Seguridad de la ONU y qué tiene que ver Osama Bin Laden con todo ello?
Jim: Hola, Amy. Bueno, las sanciones fueron impuestas en diciembre del pasado año por el Consejo de Seguridad de la ONU, Rusia, India y Kirguizistán. Estos países apoyan al Frente Unido, antigua facción de los Muhaidines, que todavía controlan un territorio en el norte de Afganistán. Las sanciones fueron impuestas al régimen Talibán, ostensiblemente para limitar su acceso a equipamiento militar, y esencialmente para reforzar la lucha del Frente Unido contra los Talibanes, aunque, como ya hemos oído, estas gentes también son fundamentalistas, y probablemente utilizarían el poder de la misma forma. Según el embajador de EEUU ante la ONU, las sanciones son una resolución cuya única intención es luchar contra el terrorismo. Y como tal, no se ocupa de la espantosa situación humanitaria de Afganistán, los refugiados, la sequía, el hambre... Afganistán es uno de los tres países que sufren la peor hambruna del planeta. En teoría las sanciones están dirigidas contra el terrorismo, pero sólo de palabra, no en realidad. La razón por la que se impusieron es Osama Bin Laden, para presionar a los Talibanes y obligarles a retirarle su protección. Como ha mencionado Sonali, Bin Laden era un hombre de negocios saudí que ayudó a los Estados Unidos a organizar a los Muhaidines durante los 80. Después, ha mostrado sus verdaderas intenciones, criticando la intervención de EEUU en Arabia Saudí y la presencia de bases militares estadounidenses en el país, que tienen su origen en la guerra del Golfo. Él intenta por todos los medios echar a EEUU de Arabia, y hay un movimiento creciente que le apoya.
Amy: ¿No tenían el ex presidente Bush y su familia una relación de negocios con la familia Bin Laden?
Jim: Eso creo. La familia Bin Laden eran magnates de la construcción, que hacían gran cantidad de tratos con el gobierno Saudí. Muchos de los edificios de este gobierno han sido construidos por los Bin Laden.
Amy: ¿Y qué tiene que ver el petróleo en esto?
Jim: Bueno, para resumir, Afganistán está al sur del mar Caspio, sobre lo que es la última gran reserva de petróleo del mundo, considerada de enorme valor por muchos países, entre los que se encuentra EEUU. Los rusos han sido los propietarios de estas tierras, primero bajo el Imperio de los zares y luego como Unión Soviética. La mayor parte de los países de la región pertenecían a la URSS. Y todavía está sin explotar. La URSS no quiso tocarla porque quería que la mayor fuente petrolífera saliera de sus propias reservas en Siberia. Pero ahora ha salido a la luz, y tanto los países de la zona como EEUU intentan quedarse con el petróleo, ya que el que lo controle, controlará también buena parte del mercado petrolífero del futuro.
Amy: ¿Y crees que ésta es la razón por la que se han impuesto las sanciones?
Jim: No estoy seguro de que sea la única razón, pero sí que lo es en parte. Afganistán posee una localización crucial, entre Irán y Paquistán. Es una de las rutas posibles para los oleoductos y gasoductos del Caspio. Estados Unidos quiere diversificar la manera de traer el petróleo a occidente, para no depender de las rutas clásicas que atraviesan Rusia, lo que representaría ceder a este país parte del control. O en cualquier caso, no quieren que esta parte del control la tenga un sólo país.
Amy: Sonali Kolhatkar, ¿qué nos puedes decir de los refugiados, de este enorme problema?
Sonali: Es un problema al que la prensa americana no presta demasiada atención en la actualidad. Afganistán tiene hoy la mayor población de refugiados del mundo, incluso si no se cuenta a los Palestinos, y es un hecho que se desconoce. Entre 2,6 y 3 millones de refugiados han ido llegando a Paquistán a lo largo de la última década, pero sólo en los últimos cuatro meses han llegado más de 150.000, según las cifras oficiales de Naciones Unidas. El número real puede ser del doble. Y es una situación increíble, espantosa, pues no sólo huyen de la peor sequía de los últimos 30 años, de los campos infestados de minas, de un invierno gélido, sino también de los combates entre los Talibanes y el Frente Unido, que ha atrapado a miles de civiles en primera línea de fuego. Hay dos o tres campos en la frontera paquistaní donde cientos de miles de refugiados sufren una carencia absoluta de comida o agua, no tienen acceso ninguno a instalaciones higiénicas ni ropa de abrigo que les proteja del intensísimo frío. Este frío ya ha causado muchas muertes, en especial de niños. Y lo peor de todo es que ahora el gobierno paquistaní está restringiendo el acceso de las agencias de ayuda humanitaria a estos campos porque Paquistán no quiere darles el estatuto de refugiados, ya que piensan que al proporcionarles comida y agua sólo conseguirán animar a más afganos a cruzar la frontera. Como ves, es una tragedia terrible, y en este momento una situación de extrema emergencia.
Amy: ¿Qué es lo que crees que pueden hacer los EEUU en este momento, dada su responsabilidad al apoyar a los que ahora tienen el poder en Afganistán?
Sonali: Creo que si EEUU se toma realmente en serio el paliar algo del daño que ha provocado, lo primero que debe hacer es, o bien anular las sanciones, o bien hacerlas extensivas al Frente Unido, puesto que la unilateralidad de estas sanciones lo único que acarrea es la prolongación de los enfrentamientos. Hoy por hoy, las sanciones sólo se dirigen contra los Talibanes, no afectan al Frente Unido. Eso quiere decir que una de las partes tiene ventaja, aunque este tipo de sanciones son literalmente imposibles de hacer cumplir. Otra cosa que se podría hacer sería ofrecer a la población civil una reparación del daño que ha causado el dinero estadounidense. Y por supuesto, convencer a sus aliados, sobre los que tienen influencia, como Arabia Saudí o Paquistán, de que inmediatamente revoquen su reconocimiento del gobierno talibán y le hagan responsable del desastre que han provocado. Paquistán está muy relacionado con los Talibanes y muchos consideran a este país causante de su aparición.
Amy: Bien, aquí acabamos. Quiero daros las gracias a los dos por acompañarnos, Sonali Kolhatkar, de la dirección de Afghan Women's Mission, cuyo sitio Web pueden consultar en www.afghanwomensmission.org Y Jim Ingalls, autor del artículo "Sanciones contra Afganistán" en la revista Smart.